Ponte en mi piel está escrita con una prosa pulcra y delicada, posee una narración exquisita impregnada de musicalidad y una cadencia envolvente.

El primer contacto que tuve con Petrus Gonsalvus, el protagonista absoluto de este libro, fue hace años y gracias a un cuadro que analizamos en una clase de arte, pero en aquel momento solo me adentré en su historia superficialmente, lo suficiente para descubrir que su personaje pudo servir de inspiración para crear el mito universal, explotado por Disney, de La Bella y la Bestia. No necesité ningún aliciente más para adentrarme en esta nueva publicación de Emma Lira, una conmovedora novela de ficción histórica que me ha removido por dentro, pellizcando mi alma, emocionándome hasta el punto de cegarme el llanto. La historia de un hombre que vivirá, en primera persona, algunos de los acontecimientos más relevantes de su época, alguien capaz de elegir su propio destino.

Reims, 1547. El día de la coronación de Enrique II, éste recibe un exótico y raro obsequio de manos de un corsario amigo. Se trata de un niño salvaje, aquejado de una rara enfermedad que cubre todo su cuerpo de un vello recio y le da apariencia de bestia. Un aspecto feroz y rebelde que intrigará a todos los presentes produciendo curiosidad y miedo a un mismo tiempo. Han sido un cúmulo de circunstancias las que han llevado hasta la corte a este hijo de cacique guanche que creció sin ser consciente de su monstruosidad y fue repudiado por un pueblo aferrado con uñas y dientes al pasado, que recelaba de él al considerarlo portador del mal.  Con una voluntad rebelde de sobrevivir al margen de todo y de todos, el pequeño da muestras de tener  una mente inquieta que se encuentra atrapada en un cuerpo atormentado. El rey,  por ciertos acontecimientos ocurridos durante su infancia, no puede evitar sentir afinidad por aquella criatura y decide integrarlo en la corte, donde tendrá garantizada una cuidada educación junto a sus propios hijos y los de las principales familias nobles, donde encontrará inesperados aliados y enemigos no buscados…

Frase a frase, página a página, casi sin darme cuenta del paso del tiempo, comencé a introducirme en la particular mecánica de un microcosmos cuyo foco alrededor del cual orbita todo será la figura del rey. Un escenario centrado en las intrigas cortesanas y políticas de la mano de Emma Lira, que abre las puertas al mundo más íntimo de las mujeres de la corte, de sutiles influencias e intrigas en la sombra, destinadas a ser moneda de cambio en alianzas políticas en un momento convulso de la historia gala, donde reyes papas y emperadores convirtieron Europa en un tablero de ajedrez, haciendo y deshaciendo alianzas a su antojo. Una época de rebeliones, invasiones y guerras en la que el cristianismo experimentó una fisura que nunca cicatrizó y acabó fracturando el país cuando el reformismo prendió en la corte, desencadenando una lucha fratricida religiosa que lo desangró económicamente por los gastos que esto supuso.

Rellenando las múltiples lagunas por la casi inexistente información sobre la vida de este personaje, y fusionándola de manera magistral con el contexto histórico de la Europa del siglo XVI, la autora ha urdido una trama focalizada en la suntuosa corte gala que vivía apartada de la triste realidad social. Un microcosmos humanista de ambiente frívolo, de grandes fiestas y esplendor, de derroche y postureo, de matrimonios concertados, guerras fratricidas, ejecuciones públicas, celos y enfrentamientos entre casas nobiliarias.

Ponte en mi piel” está escrita con una prosa pulcra y delicada, posee una narración exquisita impregnada de musicalidad y una cadencia envolvente, y todos sus personajes están perfilados a la perfección, muy bien definidos a nivel psicológico, capaces de transmitir su sensibilidad, su tristeza o su pesar, con múltiples matices que los humanizan y los hacen creíbles, muy cercanos al lector, lo que posibilita empatizar con cualquiera de ellos al hacernos testigos de cómo van madurando con el discurrir del tiempo. Manifiesta es la ardua labor de documentación llevada a cabo por Emma Lira y que se hace patente al retratar a la perfección el clima de la bulliciosa corte francesa. Esa atmósfera neurótica que impregnó el ambiente durante las Guerras de religión, en las que se enfrentaron católicos y calvinistas o hugonotes.

Tres son los narradores protagonistas que, en primera persona, nos hacen partícipes de todos los acontecimientos. Uno de ellos es el propio Petrus (también llamado Guancancha, Pedro o Barbet), los otros dos serán las mujeres más importantes de su vida, que nos introducen en el mundo femenino más íntimo y el poder que desempeñaban hábilmente desde la sombra, de las cuales no voy a hablaros porque prefiero que seáis vosotros quienes las descubráis.

Sintetizando: “Ponte en mi piel” es una bella novela de ficción histórica trufada con dosis de romanticismo que focaliza su argumento en torno a las vivencias de Petrus Gonsalvus, un hombre muy especial, sencillo, tolerante y honesto, siempre fiel a sus principios y a sus amigos, repudiado por su pueblo y destinado a convertirse en un gentilhombre. Una lectura didáctica que traslada al lector hasta la corte francesa del siglo XVI gracias a su ambientación realista, propiciando que nos situemos con facilidad en los diferentes escenarios, y convirtiéndose en el marco idóneo para sumergirnos en una época convulsa que tiene como trasfondo las guerras fratricidas que enfrentaron y fracturaron a todo un país. Una novela que recomiendo porque ha logrado ponerme en la piel de su protagonista para sentir las humillaciones, su coraje, su valentía, los prejuicios, las venganzas e injusticias, los amores inalcanzables y el dolor, mucho dolor, en un momento histórico que desestabilizó su mundo y terminó moldeando su personalidad.

Y como siempre digo, esta es la opinión personal de una simple lectora, no de una crítica literaria.

Marina Córdoba.

Fuente original.