— Hay historias que parecen sacadas de los cuentos, pura ficción que es imposible creer. Sin embargo fueron ciertas, esas personas que dieron nombre a la historia existieron y sus sentimientos también. No os perdáis su historia.

“Yo no nací. Puedo decirlo ahora, que domino el lenguaje. No nací porque mi nacimiento no requirió de voluntad. A mí me nacieron, aquella noche de luna llena y cumbres recortadas. Me nacieron con culpa y vergüenza.”

Con estas duras palabras comienza la historia de Emma Lira, un primer capítulo que será el avance de los sentimientos que nos transmitirá su historia. Pues si algo queda tras leer “Ponte en mi piel”, son esos sentimientos de sus protagonistas. La capacidad del lector de ponerse en la piel de sus narradores, de sentir lo que ellos sintieron y vivieron, y una calidez al final de su historia.

En 1537, en la isla de Tenerife, en la comunidad guanche nacía un niño con el aspecto de un monstruo; un niño cubierto por completo de pelo que obtuvo el rechazo de los demás desde el primer momento que sus ojos vieron la luz, a pesar de ser el hijo de un rey. Un bebé repudiado, al que unos veían como un castigo a la madre por sus pecados y otros como el enviado de los dioses, un bebé que debía vivir.

Con estas contradicciones crece Guachancha, hijo de perro, en una pequeña comunidad guanche acribillada por los cristianos de la península…una comunidad que determinará el destino del pequeño, pues lo repudiará y terminará en la corte de Enrique II de Francia. Desde el primer momento en el que el rey se encuentra con ese niño cubierto de pelo ve en él algo familiar, sus propias sensaciones de infancia, además de una gran muestra de inteligencia que asegurarán la estancia y educación del niño en la corte.

Guachancha deja su nombre atrás, al igual que sus tierras canarias, para convertirse en un niño más de la corte. Pasará a llamarse Pedro y recibirá educación junto al resto de protegidos del rey y junto a Diana, la hija bastarda del rey, que desde el primer momento se convertirá en su protegida y nacerá una preciosa relación entre ambos. Pues, cada uno por un motivo, ambos conocen lo que es el rechazo.

“-Poneos en mi piel, por favor, Barbet (Pedro)…
-No puedo, alteza. La mía ya me pesa demasiado.”

Ambos serán nuestros narradores durante la lectura, Diana nos acercará a la vida de su padre Enrique II, a los problemas de cama que tenía con su mujer Catalina de Médici y a cómo los aliviaba junto a Diana de Poitiers. A las pesquisas políticas y religiosas del momento, a las profecías que de este dijo Nostradamus o al odio que Enrique tenía al rey de España. En definitiva, su autora nos traslada de lleno a una corte francesa que veremos evolucionar a través de los años, viendo caer reyes y religiones, disfrutando de secretos y anécdotas que pasarán a la historia.

Por otro lado, Pedro crecerá, evolucionará hacia el hombre que Enrique siempre confió que sería y nos dará su propia visión de lo que vive. Pues él tiene que luchar otra guerra que nada tiene que ver con reyes, tiene que combatir con lo que despierta en los demás su aspecto. A medida que avanzamos nos daremos cuenta del gran hombre que es, del bello corazón que esconde detrás de una apariencia que para algunos ya no tendrá importancia…pues sus ojos ambarinos solo esconden buenos sentimientos.

Hacia más de la mitad de la lectura aparecerá una nueva narradora, Catherine, una joven y bella dama de la reina Catalina que hará que este binomio entre Pedro y Diana se rompa. Pues Diana dejará de narrarnos para que lo haga Catalina, y será clave en el devenir de los tres.

“Ponte en mi piel” es una novela de corte histórico que nos acerca a un momento de gran convulsión en la corte francesa, seremos testigos de guerras, traiciones, secretos y el gran cambio religioso que acabó con numerosas muertes, pero su autora, con un estilo precioso, nos lo cuenta de una forma amena e interesante. Y dentro de este contexto histórico se mueven los corazones de nuestros tres protagonistas, tres personas llenas de sentimientos contradictorios y de luchas internas que comprenderemos a la perfección.

“Hubiera querido pedirle que se metiera en mi piel, que sintiera mi miedo y mi desamparo. Pero mi piel era difícil de habitar”

Hay historias que parecen sacadas de los cuentos, pura ficción que es imposible creer. Sin embargo fueron ciertas, esas personas que dieron nombre a la historia existieron y sus sentimientos también. No os perdáis su historia.

 

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