— No esperéis que os veis a encontrar la trama que tenéis en mente, que es la edulcorada, sino una historia muy real donde no siempre hay un final feliz. Además está narrada de forma exquisita, llena de delicadeza.

De Emma Lira leí hace algunos años ya la novela Búscame donde nacen los dragos y me cautivó con su forma de escribir, ese pego a sus raíces y el trasfondo de su historia. Su último trabajo nos cuenta la historia real en la que se inspiró el cuento de La bella y la bestia, que fue escrito para adultos pero que se ha popularizado enormemente gracias a la película de Disney.

La historia arrana en la isla de Tenerife en 1537, justo en el momento en que se produce el nacimiento de un extraño niño cuyo cuerpo, completamente cubierto de pelo, hace parezca un animal. Es el hijo del rey guanche y su primer nombre será Guancacha. La madre lo rechaza al conocer su aspecto y creer que es un castigo fruto de su pecado. Su pueblo nunca le aceptará y pocos años más tarde es será repudiado.

Un año después en Fontainebleau nace Diana, la hija bastarda de Enrique de Orleans, el delfín de Francia. La niña crece alejada de la corte y del entorno familiar hasta la muerte de su abuelo, el rey de Francia. En ese momento se muda a la corte en donde se relaciona con la nobleza.

Años más tarde llega a la corte de Valois, siendo ya rey Enrique II, un insólito obsequio. Se trata de un ser al que muchos tratan como un animal por su aspecto y a otros les genera curiosidad. Solo tiene diez años y no ha conocido infancia. Allí el rey decide hacerle un hueco, tratarle como una persona a pesar la opinión de algunos y darle una educación. El joven sabrá aprovechar el favor del rey. También conoce a Diana con quien traba una bonita y sincera amistad.

Creo que todos conocemos el contenido de La bella y la bestia pero yo desconocía que estuviese basado en una historia real. La de Petrus Gonsalvus. Fue descendiente de los guanches y padecía una extraña enfermedad que hoy conocemos como hipertricosis congénita pero que el siglo XVI se consideró una maldición. Desde su nacimiento Petrus fue tratado con desprecio, como un animal, a pesar de que lo único que lo diferenciaba del resto era el exceso de vello que crecía en su cuerpo.

Creo que Emma Lira ha conseguido contar este relato de una forma interesante, dotándola de credibilidad, de un contexto histórico riguroso (se ve perfectamente la situación socio-política que se vivía en Francia en el momento) sin llegar a abrumar ni aburrir al lector con un exceso de información. Y al mismo tiempo consigue transmitir muchísimas emociones y delicadeza. De esta forma te atrapa y te cautiva resultando una novela deliciosa en su conjunto.

Una novela en que nos sentimos en la piel de los personajes y vivimos con ellos varias historias de amor. Tan reales como la vida. Nos encontraremos con un amor imposible que va más allá de lo visible a los ojos. Porque al final el amor solo entiende de gestos, miradas, palabras y emociones. Una novela llena de vida y esperanza que al final nos cuenta una gran historia de superación. La de un niño marginado que, a pesar de todo, todo lo que fue humillado y vejado, no dejó pasar las oportunidades y terminó viviendo con un notable estatus social.

Pero no solo encontraremos una historia de amor, sino que su trama gira entorno a las injusticias, a las intrigas palaciegas, a la mentalidad reducida incapaz de ver más allá de lo que tienen delante, a la ambición, a la forma en que se conseguían los pactos y alianzas (que dista mucho de lo que podemos imaginar), etc.

Emma Lira utiliza las voces de tres personajes principales para narrarnos la historia. Esto hace que les terminemos cogiendo cariño a estos personajes a quienes llegamos a conocer con mucha profundidad. Sin embargo, la principal razón por la que más acertada me parece esta elección es porque da lugar a que el lector entienda cómo razonan y porque se comportan como lo hacen. Otro aspecto interesante nos muestra como dos personas pueden vivir en el mismo lugar y tener vidas completamente distintas según su estatus o posición. En este caso será la vida en la corte.

En definitiva, Ponte en mi piel es una novela que me ha sorprendido. No esperéis que os veis a encontrar la trama que tenéis en mente, que es la edulcorada, sino una historia muy real donde no siempre hay un final feliz. Además está narrada de forma exquisita, llena de delicadeza.

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