— Una novela muy bien escrita, con la delicadeza que merecen unos personajes que con gran sabiduría se definen a sí mismos por su manera de comportarse en un ambiente hostil para todos y donde todos son sospechosos de traiciones

No hay nada como una buena novela histórica y esta, lo es. Bien narrada, con detalles de los momentos cruciales sin caer en el detallismo extremo que aburre y agobia, con unos personajes no solo curiosos, sino muy humanos y muy “de la época” y con un trasfondo y olor a actualidad que a veces pareciera que te están narrando una historia de marginación típica del mundo actual basada en ese culto al cuerpo que tanto nos complace ver y al que la mayoría aspira.

Hace tan solo uno días salía una foto de una carismática líder de un partido político a la que un partido de derechas criticaba porque se le veían unos pelos en la axila, como si tener pelos en cualquier parte del cuerpo fuera un síntoma de ser cualquier cosa menos un ser humano normal y corriente. Y con total seguridad, lo ha pensado y expresado un tipo que seguro que tiene el sobaco lleno de pelos malolientes. En fin … esto que ocurre en pleno siglo XXI evidencia que lo de tener y no tener pelos según en que parte se tienen y quien los tiene puede llegar a ser un verdadero problema o algo sobre lo que puedes presumir. Así somos de contradictorias las personas y de ello viven muchas empresas que hacen su agosto  a base de nuestras excentricidades.

Dicho esto, he de reconocer que la trama de la novela de Emma Lira me ha resultado muy original y, desde luego, muy ilustrativa de toda una época, siglo XVI, en la corte de Valois donde las intrigas palaciegas, los amoríos prohibidos, las bodas obligadas por intereses de Estado estaban a la orden del día y marcaban la vida de las familias reales francesas y del resto de Europa. A esta corte, llega un día, capturado como un esclavo, Petrus Gonsalvez, todo un príncipe guanche, proveniente de Tenerife de donde ha sido expulsado por sus congéneres, acusado de traer mala suerte a su pueblo por culpa de su aspecto desde que nació. Y es que Petrus ha tenido la mala suerte de tener la enfermedad de hipertricosis y por ello está cubierto completamente de pelo como si fuera un animal. Lástima que en esa época no se supiera que esto era una enfermedad y por ello, Petrus, al llegar a la Corte fue regalado al Rey como si de una mascota se tratara, algo curioso digno de ser el mayor regalo para la persona número uno en la Corte francesa. Será el propio Rey el que, dándose cuenta de su inteligencia, lo empieza a tratar como un ser humano y lo dota de la mayor y mejor educación que le es posible en Palacio.

La historia nos va contando la vida de Petrus desde que viene al mundo en Tenerife hasta que su historia de desamor y amor por Catherine se acaba consolidando, situándonos a los personajes en ese ambiente cortesano y de continuas contiendas, asesinatos palaciegos, traiciones y venganzas que marcaron esta época histórica. En realidad, todo parece indicar que de esta historia real surgió la inspiración que luego llevó a Disney a crear su exitosa historia de La Bella y la Bestia que en tantas ocasiones hemos visto en la infancia, muy distorsionada, por cierto, de la historia real de este gran personaje y de su gran amor Catherine, una dama de compañía de la reina Catalina de Médicis.

Me ha gustado muchísimo la sutilidad de los gestos que tan bien nos traslada la autora en boca de los protagonistas, lo que consiguen expresar sin hablar, solo con gestos y miradas, que contadas en primera persona me han llegado de forma contundente anunciándome un desenlace que yo misma deseaba. Y todo eso, en medio de grandes hechos históricos que muchas veces acababan torciendo o retrasando los planes de los/as protagonistas.

En definitiva, una novela muy bien escrita, con la delicadeza que merecen unos personajes que con gran sabiduría se definen a sí mismos por su manera de comportarse en un ambiente hostil para todos y donde todos son sospechosos de traiciones y/o afinidades prohibidas dependiendo de por quien se incline la balanza del poder en cada momento.

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